Vive la experiencia Rotary

Cuando nos tomamos en serio la calidad de ser rotario, esta puede abarcar, empoderar y mejorar una vida entera, así como las vidas de los demás. Aquí compartimos los testimonios de socios que vivieron experiencias transformadoras en Rotary.

Comparte tu secreto con los socios del club

El día que iba a compartir mi secreto con los socios del club, me sentía un poco solo. Me levanté y hablé, y realmente estoy un poco sorprendido de no haberme atascado cuando mencioné el nombre de Steve. No me tembló la barbilla. Cuando les dije a todos que tenía un hijo con sida, hubo un grito ahogado colectivo. La gente como yo no tiene hijos con sida. Esa era la percepción. Así que creo que eso les sorprendió. Pude verlo en la expresión de sus caras.

Si nadie me hubiera demostrado empatía, creo que habría muerto. Pero gracias a Dios, la gente lo hizo. Se me acercaron llorando. Algunas personas muy importantes dieron un paso adelante, incluida la mayoría de los expresidentes de nuestro club.

¡Eso fue un gran alivio! Creo que nunca le dije a ese grupo lo que hicieron. No solo crearon el Proyecto Rotario de Sida de Los Altos, sino que también eliminaron mi depresión. Había pasado seis meses tratando de ocultar esos sentimientos, seis meses llevando este secreto. Nadie debería tener que cargar algo tan pesado solo, ni los afectados por el sida ni sus seres queridos. Steve murió en noviembre de 1989.

DUSHAN “DUDE” ANGIUS (2016). Club Rotario de Los Altos, California (Dushan Angius falleció en 2017)

Revelé mi identidad transgénero a mi club rotario

Al igual que la mayoría de las personas transgénero, al principio me di cuenta de que algo no estaba bien. No encajaba del todo donde la gente intentaba ponerme. Cuando tenía tres o cuatro años, mi madre me sorprendió desfilando con algunos de sus vestidos. Me hicieron ver que esto no era una buena idea. Después de esa experiencia, decidí esconder todo lo relacionado con esto, pero seguía presente todo el tiempo.

Hace cinco o seis años, uno de nuestros amigos cercanos murió de cáncer, y aquello me hizo pensar: “Si alguna vez voy a revelar mi identidad, tiene que ser pronto, porque no queda mucho tiempo”. Mi esposa y yo decidimos “salir del clóset” [como pareja femenina]. Esperábamos mucha resistencia de la comunidad y especialmente de nuestro club rotario, el cual es muy conservador.

Fui a decírselo al presidente actual y al presidente entrante. Me dijeron que me apoyaban al 100 por ciento. El presidente dijo: “Si alguien te causa problemas, renunciaré”. Eso fue asombroso. Poco después, el club realizó una parrillada. Mi esposa y yo no asistimos, pero escribí algo sobre mi “salida del clóset” para que el presidente lo leyera durante el evento. Hubo un silencio total, seguido muy rápidamente por aplausos, que alegraron mi corazón cuando me lo contaron.

Poco tiempo después, recibí flores y correos electrónicos de rotarios expresándome su apoyo. No esperaba eso en absoluto. Cuando llegó el primer ramo de flores, pensé: «Sí puedo hacerlo. Esto va a funcionar».

MONICA MULHOLLAND

Club Rotario de Queenstown, Nueva Zealanda (2017)

Cómo esquiar hacia el corazón de Rotary

Estaba esquiando con amigos en Val d ‘Isère, Francia, cuando ocurrió el accidente. Los dos primeros días fueron gloriosos: buena nieve, condiciones ideales. Al tercer día, apareció una densa niebla, por lo que decidimos descender tomando una ruta más fácil y concluir nuestro día de esquí. Las pistas estaban tranquilas y sin gente. Yo estaba adelante, así que corté a la derecha y miré detrás de mí para ver si podía ver a alguien. Corté a la izquierda y volví a mirar hacia atrás. ¿Dónde estaban?

Cuando miré hacia adelante de nuevo, un poste de señalización estaba directamente frente a mí. Intenté una maniobra de emergencia para evitarlo, pero no funcionó. Golpeé el poste con fuerza.

Mi amigo Bernard me encontró. Tenía mucho dolor y mucho frío. Había demasiada niebla para que un helicóptero me evacuara de la montaña, así que el equipo de respuesta de emergencia me subió a un trineo para bajar deslizándome hacia un teleférico que me llevó el resto del camino a una ambulancia que esperaba por mí. Mis lesiones eran demasiado complicadas para que las trataran los dos hospitales más cercanos, así que me trasladaron a un hospital universitario en Grenoble para que me operaran.

Mi esposa, Daniela, estaba en Roma en ese momento. Ella se apresuró a viajar a Francia, pero para cuando llegó a Grenoble, ya me habían llevado al quirófano. Se esperaba que la operación fuera muy larga, por lo que el personal le aconsejó que regresara al hotel.

De vuelta en el hotel, Daniela advirtió el logotipo de Rotary; el portero le dijo que el Club Rotario de Grenoble-Belledonne se reunía allí. De hecho, su reunión estaba a punto de comenzar. Daniela también es rotaria, y la coincidencia se sintió como una bendición. Necesitaba pasar unas horas entre rostros amistosos, incluso si eran desconocidos. Decidió asistir.

Los socios del club la recibieron afectuosamente, y cuando les habló de mi accidente, nos mostraron lo que significa ser parte de Rotary. El tema de la reunión pasó de los asuntos propios del club a cómo ayudar a Daniela. Un socio ofreció el departamento de su hija, que estaba temporalmente desocupado. Otro llevó a Daniela de vuelta al hospital. Cuando me contó todo esto después, me conmoví mucho. Me di cuenta que Daniela había ganado fuerza para lidiar con sus temores por mi salud, sabiendo que podía contar con amigos, incluso los que acababa de conocer, para ayudarla.

Pasé cuatro meses recuperándome en Francia. Los rotarios nunca dejaron de acompañarme. Sus visitas me traían un poco del mundo exterior, y por eso, estaba muy agradecido. Cuando finalmente empecé a moverme en silla de ruedas, le pedí permiso a mi médico para asistir a la reunión del club de Grenoble-Belledonne. Entre lágrimas, les agradecí por cuidar de mí y de mi familia.

GUIDO FRANCESCHETTI. Club Rotario Rome International (2020)

“Si aceptan hospedar a un estudiante de un país extranjero durante varios meses en su hogar, lo hospedarán en su corazón por el resto de sus vidas”.

RANDY Y JANET WILSON
Club Rotario de Sauquoit, Nueva York
“Anfitriones de dos generaciones de estudiantes de Intercambio de Jóvenes” (2020)

Créditos de imágenes: Harry Campbell; Sébastien Thibault

Estos testimonios fueron publicados en la edición de marzo de 2021 de la revista Rotary 

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