Bolsas de comida llenan el vacío dejado por la pandemia

Por Roger Bjoroy-Karlsen, Club Rotario de Roatan, Islas de la Bahía (Honduras)

Me encuentro en una pequeña embarcación cargada de bolsas de comida que se dirige a los habitantes de Santa Elena, una pequeña isla de unos tres kilómetros de largo y un kilómetro y medio de ancho, separada por un canal de la isla de Roatán. Roatán es la mayor de las Islas de la Bahía, situada frente a la costa norte de Honduras. 

Mientras las olas golpean nuestro barco, mis pensamientos se dirigen a las aproximadamente 1000 personas de 218 hogares que necesitan los alimentos que estamos entregando. Muchas de ellas no tienen ingresos porque han perdido sus empleos debido a la pandemia de COVID-19. Santa Elena no tiene carreteras ni infraestructuras. Sus habitantes son descendientes de esclavos africanos traídos por los británicos a Jamaica y las Islas Caimán, que luego emigraron a Roatán tras conseguir su libertad en la década de 1830. 

Recién el año pasado obtuvieron electricidad por primera vez. Y hace 14 meses, como primera parte de una subvención global de Rotary, los socios completaron un proyecto de agua potable. Se ha aprobado la segunda fase de la subvención.  

Desembarcamos un viernes de septiembre de 2020 en un muelle que se construyó gracias a una subvención y al esfuerzo de los socios de Rotary. Nuestro viaje no podría haberse realizado sin los fondos aportados por el Club Rotario de Oakville Trafalgar, Ontario (Canadá) y del Club Rotario de Evergreen, Colorado (EE.UU.).  

Además de la comida, proporcionamos a los residentes 600 mascarillas N95 y 250 protectores faciales de Santa Elena gracias a una donación de Michael McCarry, de los hospitales Mount Sinai de Nueva York. Me gustaría agradecer especialmente a Sterling Lucas y a los capitanes de su barco que nos llevaron a la isla. 

Los isleños recibieron sus bolsas de provisiones a medida que se iban marcando en una lista. A continuación, subieron a sus botes, levantaron sus paraguas y regresaron a sus hogares, ya sea por mar o por caminos torcidos alrededor de la isla. Las bolsas proporcionarán a cada familia alimentos suficientes para vivir durante aproximadamente un mes.  

Fue maravilloso ver su renovada esperanza en el futuro, ya que los suministros les permitieron mirar más allá de esta pandemia. Esto es lo que significa Rotary, encarnar el lema “Dar de sí antes de pensar en sí” y llevar nuevas esperanzas a diferentes partes del mundo. 

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