Cuatro formas de aprender otro idioma para ayudarte a servir mejor

Por Connor Kane

El autor de esta entrada de blog con otros estudiantes durante su experiencia con el Programa de Intercambio de Jóvenes de Rotary en Chile.

Aprender un idioma puede ser un reto, pero no tiene por qué ser aburrido o frustrante.

Una de las cosas más importantes que obtuve de mi año como estudiante de Intercambio de Jóvenes de Rotary en Chile en 2009-2010 fue un amor más profundo por los idiomas y una mejor comprensión de cómo aprenderlos. Los socios de Rotary generan cambios duraderos en las comunidades de todo el mundo. Y esto a menudo implica viajar a nuevos lugares y culturas y/o trabajar en idiomas diferentes a la lengua materna, ya sea como estudiante de intercambio, en un programa de becas o en un proyecto de servicio. Después de haberme beneficiado de mi intercambio de jóvenes, he querido devolver el favor compartiendo algunas prácticas que me han resultado útiles para ampliar mis conocimientos de idiomas en español, portugués, francés y, ahora, alemán.

1.  No esperes

El objetivo final es una comunicación fácil y segura con las personas con las que te relacionas. Puedes alcanzar ese objetivo más rápidamente si construyes (o mejoras) una buena base en el idioma antes de que lo necesites.

Lo más importante es crear un hábito diario de interacción con la lengua extranjera. El acumular hábitos, un concepto sobre el que escribió James Clear, consiste en añadir un nuevo hábito a uno ya arraigado en tu rutina.

Por ejemplo, «Antes de lavarme los dientes, abriré mi cuaderno de español y estudiaré durante 1 minuto». O, «Después de servirme la taza de café, veré un vídeo de YouTube en polaco».

Unos 25 minutos al día es un objetivo realista para la mayoría de la gente. Pero incluso cinco minutos es mejor que nada y ayuda a reforzar lo que estás aprendiendo.

2.  Mejora tus habilidades a través de tus intereses

Si estás empezando a aprender un idioma, elige un recurso diseñado para principiantes y utilízalo a diario durante tres meses. Me encanta la serie Coffee Break Languages, que tiene lecciones divertidas y gratuitas, y opciones asequibles de pago para materiales adicionales. La serie Rocket Languages también es un recurso atractivo disponible en 14 idiomas.

Una vez que hayas superado la etapa de principiante, encuentra algo que te interese cada día y aprende sobre ello en tu idioma de destino. YouTube es mi favorito. Si te gusta la cocina, sigue un canal de YouTube de cocina en tu idoma extranjero. Si te gusta el ciclismo, busca un canal sobre ciclismo. Dedica 25 minutos al día a ver uno de esos videos y anota algunas frases que quieras recordar. Puedes añadir esas frases a una aplicación como Anki para repasarlas más tarde. No te estreses: al ver y escuchar activamente, estás absorbiendo más de lo que crees.

3.  No pienses en la gramática

Cuando empieces, puede que tengas la tentación de memorizar las reglas gramaticales. ¡No lo hagas!

Tu objetivo es comunicarte con la gente, no sacarte la mejor puntuación del salón de clases. Por suerte, comunicarse con la gente es también la mejor manera de aprender. Cometerás errores y a veces parecerás tonto, pero los hablantes nativos te perdonarán los errores que cometas.

A medida que vayas avanzando en el idioma, verás y entenderás la gramática en su contexto, y te resultará mucho más clara. Y al aprender nuevo vocabulario en contexto («Se comió una manzana» en lugar de «La manzana»), aprenderás gramática sin darte cuenta.

Cuanto más leas y escuches a los hablantes nativos a lo largo del tiempo, mejor intuirás el idioma.

4.  Empieza a usar el idioma

Si tienes la increíble oportunidad de viajar o vivir en un país donde se habla el idioma que quieres aprender, sumérgete en él y empieza a utilizarlo a diario.

Adopta la cultura y los sonidos desconocidos de la nueva lengua. Busca música, comediantes y libros originarios de tu país de acogida. Aprende algo de su historia. Aprende a cocinar algo de su gastronomía.

Puede que todo esto no parezca relacionado con el aprendizaje de idiomas, pero lo es. Cuanto más te conectes con la cultura, más aceptarás el idioma y sus diferencias. Tendrás un mejor acento y entenderás mejor cómo piensa la gente.

Escucha, lee y habla todo lo que puedas. Mientras haces esto, tu cerebro está absorbiendo el idioma. Entonces, un día, una conversación ocurrirá sin ningún esfuerzo, y te sorprenderás de tu progreso.

Connor Kane es un exestudiante del programa de Intercambio de Jóvenes de Rotary. Ahora se dedica a escribir sobre el aprendizaje eficaz de idiomas en usinglanguages.com

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