El día que aprendí el verdadero significado de ser rotario

Por S.R. Yogananda, exgobernador del Distrito 3190 y coordinador regional de La Fundación Rotaria 2011-2014

Acababa de regresar de una misión en el extranjero en 1987 cuando me reincorporé al Club Rotario de Bangalore. Yo disfrutaba de los momentos de compañerismo antes de las reuniones ya que me permitían relacionarme con todos mis amigos en un mismo momento y lugar. En una de esas reuniones, uno de los líderes de nuestro club habló sobre la máxima prioridad de Rotary, la erradicación de la polio, y mencionó una próxima campaña de vacunación ese mismo domingo.

Pero ese domingo yo tenía que asistir a la boda de un amigo de la familia y yo sabía que él se daría cuenta si llegaba tarde. A las seis y media de esa mañana, recibí una llamada del presidente del comité encargado de las actividades contra la polio, recordándome la celebración del evento. Fue tan convincente que accedí a participar como voluntario, aunque no me alegraba perderme la boda.

Cuando llegué al centro de salud, me encontré con compañeros rotarios y amigos vestidos con ropa de End Polio Now (Pongamos Fin a la Polio) esperando para empezar. Algunos acompañaban a trabajadores sanitarios a varios centros de divulgación donde debían repartir materiales informativos. Un vehículo con un altavoz anunciaba la campaña de vacunación, mensaje que repetían grandes pancartas colgadas en lo alto.

El material de vacunación llegó a mis manos y pronto me dirigí a un centro de divulgación con mi esposa y dos trabajadores sanitarios. Las carreteras asfaltadas y las viviendas dieron paso a caminos de barro y casas más pequeñas. Me subí al tejado de una casa y empecé a atar una pancarta a un poste eléctrico.

Un hombre de aspecto atareado bajó del edificio de enfrente y me dijo: “Bienvenido, señor. Así que usted es rotario. Soy el presidente de la asociación de vecinos. Qué gran cosa hace Rotary tratando de erradicar la polio”.

Él trajo una escalera para ayudarme, y cuando até la pancarta y bajé, ya había tazas de café esperándonos. En media hora, el lugar estaba engalanado con pancartas y carteles sobre la erradicación de la polio y la gente comenzó a llegar.

Empezamos a participar en la administración de gotas de la vacuna oral contra la polio. Después de que un niño pequeño entrara y fuera vacunado, su madre nos dio las gracias.

Luego me dijo que su marido quería hablar conmigo. Así que salí y lo encontré sentado entre la multitud. Me dijo: “Rotary es realmente grandioso. La polio es terrible”.

Entonces me fijé en la muleta que llevaba y en la dificultad que tenía para mantenerse en equilibrio.

Le tendí la mano para sujetarlo, y al ver la humedad en sus ojos, mi experiencia con Rotary alcanzó un nivel totalmente nuevo. En ese momento comprendí plenamente lo que significa ser rotario y lo que hacemos en este mundo.

Finalmente llegué a la boda un poco más tarde, pero me di cuenta de que mi presencia allí no era tan importante como lo era en el centro de salud poniendo de mi parte para mantener a los niños a salvo de la polio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s